En el mundo de los negocios, la competencia siempre ha sido una fuerza impulsora del desarrollo. Las marcas compiten por la atención de los consumidores, esforzándose por superarse mutuamente en la calidad de los productos, las campañas de marketing y los servicios. Sin embargo, en los últimos años, cada vez más empresas han comenzado a reflexionar sobre si es posible colaborar con los competidores. Las colaboraciones entre marcas competidoras, aunque suenen paradójicas, pueden convertirse en una herramienta poderosa para alcanzar objetivos comunes. En este artículo, analizaremos si dicha cooperación es posible, qué ventajas puede aportar y qué desafíos se presentan en el camino.